Alergia en la piel: tipos, causas, síntomas y tratamientos

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Alergia en la piel

Alergia en la piel: tipos, causas, síntomas y tratamientos

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Los problemas de la piel son irregularidades por las que la mayoría de gente ha pasado en algún momento de su vida. Existen diversos tipos de anomalía o alergia en la piel, que se desarrollarán de una manera u otra dependiendo de las particularidades de cada persona. 

Síntomas como picor, irritación o pequeñas erupciones suelen ser las primeras señales de que estamos sufriendo algún tipo de alergia cutánea, lo que nos lleva a preguntarnos a qué puede deberse y cuál es el siguiente paso para erradicar la manifestación de alergia en la piel.

La aparición de enfermedades en la piel ha ido creciendo de manera exponencial debido al auge de la industria, las fábricas y las nuevas técnicas y procesos empleados. Este cambio en la tecnología ha hecho que el organismo se vea expuesto a nuevos agentes dañinos concentrados en el entorno. Por todo esto, el declive de la salud de la piel es incuestionablemente atribuible al progreso industrial que ha fomentado la aparición de alergia en la piel.

Tomando en consideración que la piel recubre todo el cuerpo y, por ende, está expuesta a todo tipo de agentes externos nocivos, es normal que aparezcan diversas afecciones a lo largo del tiempo que perjudiquen en cierto modo o repercutan en el adecuado funcionamiento del organismo.

Normalmente, se le presta gran atención a órganos de nuestro cuerpo que consideramos vitales, como la vista. Sin embargo, la piel es un agente igualmente importante y, desgraciadamente, olvidado por gran parte de las personas.

¿Por qué es importante cuidar nuestra piel?

El proceso de cuidado en la piel forma una rutina indispensable y esencial para ayudar a construir una barrera protectora que ejerza como escudo entre nuestro cuerpo y las posibles alteraciones de la piel que causan distintos tipos de alergia en la piel. Por ello, es vital actuar de manera que se le proporcione al cuerpo las herramientas que necesita para combatir cualquier posible patología y alergia en la piel. 

La piel es un fiel aliado que nos ayuda en la absorción de vitamina D, nos protege de los rayos solares, ejerce un papel activo en la preservación y protección de los órganos internos, posee una acción termorreguladora que utiliza el sudor para secretar sustancias de deshecho y así eliminar el exceso de calor, actúa como impedimento ante el contagio de virus o ataque de agentes externos y, por último, pero no menos importante, nos proporciona el sentido del tacto.

No obstante, se trata de un área de nuestro cuerpo delicada y susceptible a padecer enfermedades. Gran parte de estas no representan graves problemas, pero es totalmente recomendable acudir a un experto tan pronto como aparezcan los primeros síntomas de alergia en la piel para poder recibir un tratamiento efectivo y eficaz, y así proceder a erradicar el problema lo más pronto posible.

¿Qué es la alergia en la piel?

Para comprender con mayor precisión los cambios que sufre nuestro cuerpo y cómo nos afecta la alergia en la piel, hay que empezar por entender qué es la piel.

La piel es el órgano de mayor tamaño de nuestro organismo, con una superficie que comprende hasta 2m2 y un peso que alcanza los 4kg. Recubre todo nuestro cuerpo y está formada por tres capas en orden de profundidad: la epidermis, la dermis y la hipodermis.

La epidermis es la capa más externa, situada encima de la dermis. Su grosor varía entre los 0,03mm y 0,05mm dependiendo de la zona de cuerpo. En general, se trata de una capa fina, a excepción de áreas tales como las palmas de las manos o las plantas de los pies, cuyas capas son más gruesas. Está compuesta por queratinocitos, células encargadas de segregar queratina. La queratina es una proteína impermeable al agua que se encarga de proteger frente a los agentes externos que resulten dañinos.

La dermis se encuentra separada de la epidermis por la llamada unión dermoepidérmica, y su función es proporcionar elasticidad y resistencia a la piel gracias a sus fibras elásticas, reticulares y de colágeno, además de nutrir a la epidermis. Está compuesta por dos capas, la dermis papilar y la dermis reticular.

problemas de alergia en la piel

Por último, la capa de la piel más profunda y espesa es la hipodermis, compuesta por células grasas, denominadas adipocitos, rodeadas de tejido conjuntivo. Esta capa se encarga de mantener el calor corporal y de proteger al cuerpo frente a los golpes gracias a los adipocitos que proporcionan amortiguación. 

Una vez aclarada la estructura de nuestra piel podemos proceder a detallar con más detenimiento qué son las anomalías de la piel o la alergia en la piel.

La alergia en la piel es la reacción de nuestro organismo ante alimentos, medicamentos, picaduras o sustancias como el látex. 

Las enfermedades de la piel no siempre tendrán su origen en la alergia a determinados elementos, sino que también pueden estar condicionados por infecciones, situaciones extremas de frío o calor, factores genéticos o incluso cambios emocionales bruscos. En multitud de casos relacionados con enfermedades de la piel o alergia en la piel, la fuente o causa de estos no puede ser totalmente esclarecida.

 Aunque se achaque la causa de la posible alergia a un alimento, la posterior ingesta de este alimento sin observar ningún tipo de repercusión en el paciente hace que no se pueda corroborar y confirmar como alérgeno. 

La edad también es un factor condicionante en la aparición de reacciones cutáneas, siendo algunas más propensas a aparecer en neonatos, niños o personas de edad avanzada. Durante el embarazo, las mujeres tienen más probabilidad de desarrollar alergia en la piel debido a la alteración hormonal a la que están expuestas.

Cuando hablamos de un tema tan importante como la alergia en la piel es importante mencionar la atopía. Un paciente atópico es una persona cuyo sistema inmunológico reacciona de forma especialmente sensible o incluso exagerada ante los agentes externos. 

Ser una persona atópica no está estrictamente ligado con la aparición de problemas en la piel, pudiendo manifestarse exclusivamente mediante irregularidades oculares o respiratorias. Aunque esta alteración de la piel es de las más conocidas, forma parte de otras muchas que también repercuten en el correcto desarrollo de nuestra piel u obstaculizan nuestra rutina diaria manifestando alergia en la piel.

Los cuidados que se decidan efectuar sobre la piel no solo tendrán función de prevención, sino que otorgarán un mayor bienestar al organismo y evitarán que desarrolle una futura alergia en la piel. 

Algunos ejemplos son las precauciones contra el sol, la utilización de crema solar no solo durante la época estival sino diariamente durante todo el año, la adecuada hidratación, la evitación de temperaturas del agua elevadas, etc.

La concentración excesiva de rayos solares es el mayor enemigo contra el estado de salud de nuestra piel. 

Aun teniendo en cuenta que la luz solar aporta numerosos beneficios como la vitamina D o su acción testada antidepresiva, hay que considerar que la prolongación del tiempo en contacto directo con los rayos solares puede traer consigo graves consecuencias y provocar una reacción de alergia en la piel, entre otros múltiples problemas. 

De todas las radiaciones que emite el sol, la ultravioleta, de la cual recibimos el 5% de las emisiones, es la más dañina para la salud. 

Cuando la cantidad de rayos que la piel soporta es mayor a la que puede tolerar, la producción de melanina que produce el bronceado no puede responder a la agresión y se produce el efecto quemado. Esto provoca el envejecimiento de la dermis en aquellas zonas que, durante el paso del tiempo, han estado en mayor contacto con las radiaciones solares. 

 Estas partes del cuerpo suelen ser la cara, el cuello y las manos. El efecto de los rayos solares se traduce en la pronta aparición de arrugas marcadas, piel seca, engrosamiento y manchas (lentigos) en personas muy expuestas. Además, debilita el grado de protección que proporciona el sistema inmunitario.

Tipos de alergia en la piel

Si hacemos una referencia directa a la piel, es importante mencionar la dermatitis atópica.

La dermatitis atópica constituye un pilar fundamental a la hora de entender las distintas dificultades cutáneas por las que podemos pasar. Los casos de dermatitis atópica han ido aumentando en las últimas décadas en países desarrollados. 

Es importante recalcar que esta patología en sí no corresponde a una alergia en la piel; sin embargo, una persona que sufre de dermatitis atópica es más propensa a desarrollar alergias que le conduzcan a diferentes complicaciones cutáneas.  

Este tipo de dermatitis se relaciona con niños y bebés de a partir de tres meses de edad que, en algunos casos, dejan de experimentar esta dolencia al llegar a la etapa adulta. Debido al componente crónico, las personas con esta enfermedad están condicionadas a que les vuelva a resurgir el problema en cualquier momento a lo largo de su vida, aunque la asiduidad se atenúe con el paso de los años.

Foto con ejemplo de una eczema

El eczema es un término que es generalmente intercambiable con la dermatitis; sin embargo, la dermatitis atópica y el eczema presentan diferentes connotaciones. La palabra eczema sirve para designar diferentes clases de inflamaciones en la piel o la intolerancia a ciertos agentes, mientras que la dermatitis atópica, también denominada eczema atópico, se considera de los casos de eczema más graves y duraderos. Existen diferentes clases de eczemas que no están relacionados con la dermatitis atópica. En otras palabras, la dermatitis atópica es una clase de eczema. 

Su causa es un poco confusa, ya que se la asocia a factores genéticos o alteraciones asociadas al sistema inmunológico del organismo que afectan a la piel, pero no se conoce una razón precisa. Se trata de una enfermedad que no presenta riesgo de contagio. 

eczemas

La urticaria es otra reacción de la piel que presenta numerosas similitudes con la dermatitis atópica, aun no tratándose de la misma irregularidad. Se trata de una enfermedad que es comúnmente asociada a alérgenos o condiciones adversas ante las cuales el cuerpo ha estado expuesto, haciendo que prolifere la alergia en la piel. 

Por el contrario, una persona que sufre de dermatitis atópica desarrolla una hipersensibilidad en la piel que le causa todos los problemas posteriores. Dicho esto, una persona que padece urticaria no es necesariamente atópica. 

La urticaria aguda está vista como una reacción a un contacto con un alimento, químico o sustancia desencadenante tras la cual, en el transcurso de entre una y veinticuatro horas, desaparecerá todo ápice de síntoma de alergia en la piel. 

En cambio, la urticaria crónica no está propiciada por factores concretos y dura más de seis semanas hasta su total desaparición. Existe otra afección llamada angioedema que está fuertemente asociada a la urticaria debido a su usual aparición conjunta y sus similares síntomas.

urticaria

Causas principales de las alergias de la piel

Pese a que en algunos casos la identificación de las enfermedades de la piel se convierte en una tarea ardua y no siempre se puede diagnosticar alergia en la piel, existen ciertos parámetros que se consideran las causas más habituales de estas afecciones:

  • El uso continuado de sustancias irritantes o lesivas para la piel, como pueden ser productos de limpieza, fragancias, bisutería y/o cosméticos, entre otros.
  • Factores medioambientales como el frío seco o el calor excesivo en exposición con la piel de forma prolongada.
  • El contacto con determinadas telas, como lana, fibras sintéticas, gomas o plástico, debido a que incrementan la sudoración.
  • Envejecimiento.
  • Infecciones respiratorias.
  • Picaduras de insecto que provocan una reacción desproporcionada por parte del sistema inmunitario a las proteínas del veneno inyectado.
  • El contacto con el agua durante un tiempo sumamente elevado.
  • Infecciones de la piel causadas por hongos, virus, bacterias o parásitos.
  • Alimentos o fármacos.
  • La herencia genética juega un papel muy importante, siendo común la transmisión de padres a hijos.
  • Reacciones fisiológicas del organismo, como estrés. El estrés puede llevar a un rascado nervioso o involuntario de la piel fomentando la aparición de enfermedades cutáneas.

Un gran porcentaje de los casos de alergia en la piel terminan sin un diagnóstico preciso ante la falta de evidencias que puedan demostrar el origen. Se estima que en torno al 50% de los casos carecen de una valoración que pueda explicar con exactitud por qué se ha desarrollado dicha patología.

Síntomas más frecuentes de las alergias en la piel

Como ya hemos explicado anteriormente, la alergia en la piel no da lugar a una única enfermedad, sino que puede llevar a diferentes tipos de patologías. A continuación, nos centraremos en explicar los síntomas de la dermatitis atópica, la urticaria y el eczema.

  • Eczema: provoca un sarpullido distintivo por su apariencia rojiza y dominada por una fuerte picazón. En las zonas donde aparece esta peculiaridad en el cuerpo, se puede apreciar una evidente inflamación. Otros signos a advertir son piel seca, escamosa y agrietada. La piel seca se observa cuando los lípidos y el agua no se encuentran en sintonía. Rascar la piel para aliviar el picor puede llevar a una hinchazón más pronunciada, dándole un equívoco aspecto de grosor. Esto hace que la función de protección de nuestra dermis se vea reducida.

Esta irregularidad se puede apreciar en casi cualquier parte del cuerpo, aunque, por norma general, aparecen con mayor intensidad en los codos, el hueco o fosa poplítea y el rostro, en concreto entre el mentón y el cuello. Todas estas áreas están señaladas por tratarse de zonas que están en continua articulación. También es posible percibir afectadas las mejillas, brazos, muñecas y piernas completas.

  • Dermatitis atópica: al tratarse de un tipo de eczema más severo, sus síntomas son los mismos que en el caso del eczema, pero se le añaden la fiebre del heno y asma. Se encuentra en pacientes de corta edad, y su carácter crónico puede causar problemas psicológicos y físicos. Hay ciertos estigmas fuertemente vinculados con la dermatitis atópica, como la palidez, signo de Dennie Morgan, signo de Hertogue, esclerótica azulada, lengua geográfica y palmas hiperlineales. En la dermatitis atópica, los párpados pueden verse fuertemente afectados, llegando a causar problemas oculares.
  • Urticaria: surgen unas ronchas en la piel cuando el sistema inmunológico libera histamina como consecuencia de una reacción de alergia en la piel. Se manifiestan habones, o bultos en la piel, debidos a la alergia a un determinado elemento. Estos varían en tamaño y pueden presentarse en cualquier parte del cuerpo en repetidas ocasiones. La gravedad de los síntomas dependerá de si se considera urticaria aguda o crónica, persistiendo signos más graves en la última. El picor podrá ser de moderado a intenso. La urticaria es el caso más achacable a alergia en la piel.

Tratamientos para las alergias en la piel

Como ya hemos comentado anteriormente, los tratamientos de alergia en la piel u otras patologías pueden mostrar diferente tasa de efectividad dependiendo de si los síntomas son agudos o crónicos, cómo responden ante el uso de medicamentos y la sensibilidad de la piel.

El tratamiento de los eczemas o la dermatitis comienza por una rutina de higiene adecuada para este tipo de enfermedad. Se deberá empezar por la hidratación de la piel tras el baño a través de productos que estén recomendados para esta patología, siguiendo una pauta de aplicación con la piel húmeda. 

La humedad del entorno comprenderá otro factor fundamental a controlar, ya que este deberá estar humedecido a un porcentaje de alrededor del 50%. La ropa a usar repercutirá en la transpiración de nuestra piel, por lo cual las prendas deberán ser adecuadas para una correcta sudoración. 

Como la dermatitis está asociada a problemas psíquicos, una terapia de salud mental respaldada por expertos ayudará en el tratamiento del problema. Los medicamentos más utilizados son antibióticos y antisépticos, inmunomoduladores tópicos y corticoides tópicos.

La dermatitis atópica reaparecerá en numerosas ocasiones en la vida del paciente, ocasionando no solo complicaciones físicas sino mentales. Este tipo de dermatitis es más difícil de tratar por lo que es imprescindible un cuidado constante. 

Se han de seguir rigurosamente una serie de indicaciones, como duchas de corta duración con agua tibia tras la cual no se deberá frotar el cuerpo con una toalla. 

Al igual que en cualquier dermatitis, se han de usar jabones especiales, sobre todo que contengan pH neutro, controlar que el sudor no permanezca un largo tiempo en el cuerpo, y utilizar una vestimenta y calzado adecuados que permitan transpirar a la piel. Y, en general, evitar el contacto de la piel con cualquier tipo de sustancia no indicada para el tratamiento.

Además, dependiendo de la seriedad del eczema atópico, se recetarán soluciones astringentes, medicación tópica, corticoides, antihistamínicos, inmunosupresores, etc.

En cuanto a la urticaria, también dependerá de cómo de grave se manifieste sobre la piel. 

En general, la urticaria se irá por sí sola con el paso de los días, acompañada del cuidado de la higiene, algunos remedios caseros o medicamentos antihistamínicos de venta libre. 

En el caso de necesitar fármacos más fuertes, el médico recetará un tratamiento antihistamínico, corticoides, antinflamatorios y similares con el fin de poder paliar la alergia en la piel.

¿Y tú? ¿Te cuidas la piel?

La piel es un órgano del cuerpo humano que ofrece una función muy importante como barrera protectora ante amenazas y cuya trascendencia es frecuentemente olvidada a pesar de la compleja tarea que realiza. 

Un cuidado continuo y adecuado puede ayudar a fortalecer nuestra piel y aportarle mayor vitalidad. Las afecciones de alergia en la piel serán siempre mitigadas por una correcta atención corporal, y este cuidado formará una parte imprescindible de la recuperación del paciente. 

La alergia en la piel puede llegar a afectar a cualquier persona, por lo que es conveniente que conozcamos las pautas a seguir una vez esta se manifieste.

DR. GABRIEL SERRANO
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